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martes, 16 de octubre de 2007

¿Existen los tios buenos?


Antes -cuando yo era joven- solo las mujeres merecían el calificativo de "tia buena", asi se acuñó el neologismo tiabuena, en el que se clasificaban a aquellas mujeres que tenian un cuerpo imponente por más que su cara no estuviera adornada por la mayor de las bellezas, eramos tolerantes con las caras por asi decir. De este modo cualquier mujer podia adherirse a este rótulo de tiabuena que no se sabía muy bien qué es lo que significaba si bien todos los albañiles del mundo pudieron en su momento y a través de una subjetividad proletaria incluir en ellas a todas las mujeres con excepción de su santa esposa, claro. Efectivamente, en un momento dado de la historia de España todas las tias estaban buenas y no como ahora que son simplemente chicas monas que antes nos parecian monumentos. El feminismo ha ido en contra de los albañiles como es natural pero tambien contra el natural de las mujeres que son todas bellas de por sí, pues la Belleza es femenina como el Deseo es masculino, diré más: ellas son más bellas que ellos que son todos -somos- horrorosos y si no me creen que me lo pregunten a mi que he salido del armario hace mucho tiempo y soy "hetero", es decir que soy como un albañil siendo como soy un ilustrado.
Ahora ellas se han dejado engatusar por el discurso de la igualdad y llaman tiosbuenos a cualquier cosa en calzoncillos que lleve músculos y con ello han terminado por quitarse de enmedio en su valor más universal extendiéndolo a los albañiles que de tanto creérselo han dejado de piropearlas y ellas al parecer se conforman solo con ser chicas monas o al menos de sacar buenas notas que es asi como ellas tienden a competir con los albañiles que otrora les lanzaban arrumacos cuando pasaban por la calle.
Y para demostrar que es cierto lo que digo Calvin Klein ha lanzado esta campaña de calzoncillos donde se demuestra que la belleza que otrora fagocitaron las mujeres por derecho propio está ahora en manos de la metrosexualidad. ¡Viva la igualdad!
¿Qué haremos ahora para ser diferentes?

miércoles, 11 de abril de 2007

Deconstrucción de la belleza



Desde la antigüedad muchos han sido los que se han ocupado de reducir la belleza a términos matematicos, mensurables o cuantificables. Pitágoras pretendió encontrar el secreto de la belleza cuando dió con el numero fi=1.618, al que llamó la proporción aúrea.

















Pero seguiamos sin saber nada acerca de la cualidad exacta de la belleza, ¿que hay en una obra de arte, en un texto, en una composición musical que le hacen una obra de arte y le distinguen de aquello artesanal, del simple trabajo bien hecho. ¿En qué reposa la sublimidad, el estremecimiento de la obra de arte?.
Kant lo dijo: reposa en la universalidad, lo cual no deja de ser una respuesta tautológica, es bello aquello que goza de un consenso de opinión que lo hace bello, es bello lo que se ha reconocido como tal. Se trata de una opinión que no comparten todos y entre ellos yo. Pero si no podemos hablar de la belleza, sino sólo rozarla, reducirla a números y a cuentas corrientes, al menos si podemos hablar de la fealdad, esto es lo que proponen algunos artistas como Andy Warhol cuya propuesta estética más conocida es el bote de sopa Campbell.
La propuesta es la siguiente: el canón no puede decirse, sólo rozarse y por tanto es imposible de apresar, por eso elijo un simple objeto de la vida cotidiana igual a la serie que representa, un clon, un objeto que contradice el paradigma de la obra de arte: aquello único, irrepetible y original. No es que el bote de sopa Campbell sea feo pero si vulgar, serial, igual a otros muchos botes de sopa como él mismo, el clon se entroniza como el nuevo ídolo de la postmodernidad y el cuerpo individual es su aliado. Un cuerpo transformable en perfomance que ahora es blanco y ahora es negro, que es hombre y es mujer y que es capaz de saciar todas las potencialidades del deseo, pues todos los deseos son al final legítimos y todos se ejercen sin dejar de ser deseos. El arte es democrático y no hace falta ser nadie especial para ejercerlo, ¡abajo los artistas y viva la comunidad creadora del mundo!. Edipo ha muerto y sólo es ahora un héroe de cómic, de risa, a medio camino de la transformación. Si no podemos hablar de lo bello hablemos pues de lo repugnante, de la escatología, de lo aversivo, de lo vulgar.

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