
Google es decididamente tonto. Se trata de un tipo de pensamiento débil y me refiero a todos los buscadores que hay en Internet y no sólo a Google. Carece de sentido común, y no sabe nada, sólo ofrece alguna orientación con respecto a lugares como un localizador GPS, sabe dónde se encuentra la información que busco pero no sabe nada acerca de esa misma información. Claro que "información" no tiene nada que ver con el "saber", se puede saber mucho sobre algo y no tener ninguna información sobre ello y al contrario se puede tener mucha información sobre un tema y no saber nada. Es más, existen ciertas evidencias respecto a que información y saber se encuentran relacionados de forma inversamente proporcional y que saber algo consiste en descartar algo precisamente información, por eso la vida es un trayecto de ida y vuelta. En la ida nos informamos y en la vuelta nos sacudimos lo que aprendimos.
Eso es lo que pasa precisamente en Internet y no sólo porque Google sea tonto, que lo es pero precisamente porque Google no piensa, no es un sujeto sino una máquina que trabaja mediante ciertas operaciones para encontrar información. Y la encuentra aunque sin mucho sentido. Ayer buscaba información sobre una película de Hitchcock llamada "
Los pájaros" y me encontré de bruces con muchas tiendas de pájaros, de tratados y artículos sobre ornitología y con más de un articulo sobre el cántico de los pájaros con ficheros mp3, añadí a la búsqueda Hitchcock para que me llevara hacia páginas de cine donde anuncian la película, bases de datos sobre miles de películas y sobre cientos de artículos sobre el mago británico. Google necesita de detalles para encontrar algo, de lo contrario es bastante torpe.
Uno se pregunta si toda la información que circula en Internet no será un truco de alguien para inutilizarlo, ¿que pasará cuando la información que nos brinde Internet sea infinita? ¿Morirá Internet de éxito? ¿Podremos encontrar alguna información el dia que Internet contenga toda la información del mundo como sucedía en la biblioteca de Babel, de Borges?
El caso es que de momento Internet aun sólo nos ofrece información sin sentido, es como un loro que repite axiomas y que busca cadenas de palabras sin saber a qué se refieren. El día que Google entienda de sentidos podremos empezar a temblar porque entonces no será una máquina sino un sujeto que piensa o sea que engaña. Porque pensar es sinónimo de engañar, sólo allí donde exista un engaño podemos adivinar un sujeto.
Sólo entonces podremos empezar a pensar que se ha encontrado el Aleph, el punto que contiene en si todos los puntos y ese día Google ya no será un buscador sino un paranoico que poseerá en un pantallazo todos y cada uno de los saberes que hoy sólo están en el campo del saber humano aunque no sepamos a ciencia cierta dónde se encuentran. En eso Google es mucho más perfecto, es como un autista, como una especie de matemático esquizofrénico.
Y un paranoico es aquel que sostiene certezas y no solo creencias, es verdad que Google aun siendo una perfecta criatura darwiniana, no sostiene creencia alguna (salvo su superioridad sobre los demás buscadores) pero aún no ha llegado a ser popperiana en ningun sentido pues carece de prurito epistemológico, pero ¿podrá llegar a serlo? Entonces habrá que comenzar a sentirse amenazado, y a temer que nos suceda como a los astronautas del Discovery, aquel superordenador llamado Hal pensado por Kubrick en 2001 y que se volvió loco creyendo que podría prescindir de nosotros los humanos y que comenzó por descongelar a los astronautas durmientes aun sin tener ningún plan concreto para la especie humana.
Y al final el que encontró un plan fue precisamente el astronauta que sobrevive para verse morir allá en Júpiter: envuelto en una especie de esfera fetal comienza de nuevo su retorno a casa, como Ulises que tampoco tenia ninguna certidumbre y solo albergaba el deseo de volver con Penélope, hastiado de tantas guerras y lujurias como degustó.
Un aleph cero, un conjunto transfinito de puntos eso es el hombre y su mente, por eso el hombre enloquece y Google nunca podrá volverse loco, aunque contenga toda la información. Pues nadie nunca enloqueció de un exceso de información sino de una sobredosis de saber.