sábado, 14 de abril de 2007

Asi fue

No me hice mucho de esperar

viernes, 13 de abril de 2007

Las lágrimas de Eros


En la primera versión del mito, Eros era hijo de Afrodita y de padre desconocido, en la segunda un principio elemental anterior al orden olímpico, contemporáneo de Noche, Necesidad, Las Erinias, Las Moiras, Tetis, etc. Pero existe una versión documental escrita por Platón que narra parte de su vida en el Banquete. Según esa versión el dia que nació su hija Afrodita, Zeus organizó una fiesta en el Olimpo a la que invitó a todas las deidades olimpicas y tambien a las preolimpicas, entre ellas a Poros, dios del recurso. Lo interesante de este Dios de lo más abstracto es que era una especie de factotum, un conseguidor, una especie de político con mucho poder, excesivo y con muchos recursos para conseguir cualquier cosa que se le pidiera, una especie de Santa Rita, abogada de los imposibles. El asunto es que a la fiesta llegó una pordiosera que resultó ser Penia, la diosa de la pobreza y de la necesidad que se dirigió a los invitados con intención de que le dieran de comer. Al final acaba comiendo y bebiendo con Poros y consigue copular con él en el jardín del Olimpo. De esta unión nace Eros, de la unión del Recurso y la Pobreza que por haber sido engendrado en el bautizo de Afrodita se dedicó a su culto, al culto de la Belleza (abstracción que representa Afrodita) y por ser hijo de quien era aunó la capacidad para el recurso y la necesidad, puso el recurso al servicio de la necesidad. Eros es pues el mediador entre el deseo y el objeto deseado. Porque posee a ambos y es a la vez uno y otro, Eros es un mediador alado, como Hermes es un psicopompo (mediador entre el cielo y el hombre, entre el Hades y el hombre), como Hermes, Eros se ocupa de mediar entre la idea (el deseo) y su consumación (el fenómeno). Este mito es a mi juicio muy importante porque Eros es el dios de lo imaginario y le personifica , no es ciego como suele representársele en la iconografia latina, pero no debe ser mirado, porque se desvanece apenas es observado y entonces derrama lagrimas de impotencia pues no puede asumir su tarea que queda siempre inconclusa debido a la imprudencia de los humanos, para obtener los favores de su mediación es necesario que pase inadvertido, que no se le mire a los ojos, que no se le nombre, que no se le intente reducir a una idea o a una abstracción porque Eros es muy concreto e hipersensible, tanto que singulariza a cada individuo a través del deseo individual. Esta idea de la invisibilidad inversa de Eros tiene que ver mucho con lo incognoscible, con aquello que no podemos nombrar, con lo inefable, lo desconocido o aun aquello que después de ser nombrado no termina de encajar en la experiencia fenoménica concreta. La belleza es un ejemplo: una idea, una abstracción, pero no sabemos qué es y no la sabemos definir, podemos hablar acerca de en qué consiste la misma, algo a lo que se han dedicado filósofos y artistas de todos los tiempos con intención de reducirla, definirla, cuantificarla, pero siempre que se intenta queda un aspecto de la misma imposible de reducir, siempre queda "un no se qué" imposible de definir. Sucede porque la experiencia fenoménica de la belleza es una cosa y la idea de la belleza es otra. La experiencia de la belleza es algo precategorial, intuitivo, concreto y la idea de la belleza es algo abstracto, categorial, cuando intentamos definir la belleza operamos sobre la categoría y ahi estamos perdidos porque obviamos la parte irreductible, ese no se qué a lo que no podemos ver los ojos, aquello que sólo podemos experimentar a veces sin palabras para describirlo. Pues bien eso hace precisamente Eros, lanzar dardos entre las ideas y la experiencia y es distinto en cada persona porque su deseo apunta en una u otra dirección. Eros opera entre la idea y el fenómeno como el deseo de un amante hacia su amado, lo erótico hace referencia siempre a lo sexual y asi es desde el principio de los tiempos, la busqueda de la Verdad, de la Bondad, de la Belleza o de la Libertad son tareas eróticas de las que se ocupa Eros, en la corte de Lo Imaginario y lo hace de la misma manera que haria un amante ocupado por el deseo: los persigue hasta la consumación. Freud tenía razón.

jueves, 12 de abril de 2007

La huella del oso



Un dia cualquiera del Pleistoceno Lucy iba hacia el bosque en busca de raíces y hierbas medicinales, al llegar al barranco que solía separar el riachuelo de los primeros árboles advirtió la huella del oso, la miró y siguió adelante. Apenas hubo dado unos pasos Lucy se dió cuenta del extraño fenómeno: no habia sentido miedo ante la visión de la huella. Se extrañó y volvió atrás con intención de contemplarla de nuevo, no cabia duda, era una huella de oso. Se preguntó entonces ¿por qué no habia iniciado una carrera frenética presa de pánico? ¿es que se estaba volviendo perezosa? ¿qué había cambiado?
Aquel dia Lucy inventó un nuevo reino mental para el hominido, inventó Lo Imaginario.
Lucy discurrió asi: sabía que la huella del oso representaba al oso, pero no era el oso en sí, ese hallazgo era el que habia detenido su carrera y el pánico al que estaba tan habituada. Lucy había conseguido escapar de la causalidad pura, aquella discriminación esencial operaba como un colchón de seguridad entre lo fenoménico -el oso- y la idea: el peligro asociado a su ataque.
Al llegar a la cueva contó su peripecia a los compañeros de su clan, pero hizo algo más que eso: se le ocurrió pintar una huella en la pared con pintura roja-ocre. Tardaria muy poco en pintar al oso entero y después a otros animales o escenas de caza. Después de todo la huella representa al oso, sin ser el oso, pero procede del oso, de manera que Lucy comprendió enseguida la diferencia, no es lo mismo descubrir la huella del oso en el bosque -aun sabiendo que no es el oso mismo- que disponer a voluntad de las huellas del mismo, de su representación.
Al pintarla en la pared Lucy habia inventado el arte, pero tambien la religión y un método para alejarse del continuo estrés de tener que huir apenas se intuía la proximidad de una fiera. Aquellas figuras no eran solamente algo ornamental sino tambien un exorcismo.
Había nacido la alegoría, que roza y bordea al oso sin ser el oso ni tampoco su huella, sino la huella de Lucy.
Lo imaginario en adelante operará con un pie en las ideas y otro pie en el mundo fenoménico, como los sueños que se nutren de ideas pero que tambien se acompañan de entornos de un enorme realismo. Ese dia Lucy entendió que los sueños no son lo mismo que la realidad-real y dejó de tenerles miedo.
 


miércoles, 11 de abril de 2007

The Beatles-In My Life

Hay lugares que nunca olvidaré, alli hay amigos que aparecen siempre juntos en mis recuerdos. En mi vida os quiero a todos.

El amor como fetiche

La devoción erótica que conocemos como "amor cortés" es el antecedente más cercano que tenemos de nuestro concepto del amor, un invento de gnósticos: ninguna novedad en Occidente, antes al contrario, sus influencias pueden rastrearse en el mundo clásico, más tarde en el amor romántico y aun en la poesía sufí. Así Ashwaq (el Intérprete de los Deseos) un poeta murciano que vivió en el siglo XII, escribe:

Aunque me incline ante ella como es de rigor
y ella nunca devuelva mi saludo,
¿tengo motivo alguno para quejarme?
una mujer hermosa no siente obligación.

Un tema amatorio clásico: el amor como idolatría a un ser inalcanzable, un tema apolíneo recurrente que más adelante y por sincretismo, entraría a formar parte del culto extático a la Virgen Maria . O en la poesía amatoria de todos los tiempos, véase este pasaje de Garcia-Lorca:

Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas
Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores,
Abiertos en las plazas con fiebre de abanico
o emboscados en yertos paisajes de cicuta.

Metonimia pues es el fetiche: una especie de fotografía, un icono que opera por contigüidad, sobre un recuerdo infantil relacionado con el descubrimiento de la ausencia de pene en la mujer. Según la teoría clásica el fetiche es un objeto cualquiera, algo que sirve para denegar el recuerdo: un recuerdo relacionado con el descubrimiento de la diferencia sexual, algo que se vio "inmediatamente antes" y que aparece como un objeto congelado, suspendido, pues su función es -precisamente- la de denegar un conocimiento al que ya se ha tenido acceso: el conocimiento sobre la diferencia.
Todo fetiche es aprensible, en tanto que es un objeto inanimado, relacionado con cierta estructura por una relación de contigüidad. El gusto por las bragas femeninas, los sujetadores o las medias, los zapatos o zapatillas, no es azaroso, sino que responde -precisamente- a una relación que lejos de ser simbólica, se comporta como una representante de cercanías de lo deseado y temido. Precisamente, la característica del fetiche es, que al ser un objeto inerte, es inapresable, en comparación con su dueño, que está vivo y quizá por eso es inaprensible, en tanto que lo vivo está sujeto a la voluntariedad y a una cierta objetividad. Lo objetivo es el enemigo de la fantasía, compuesta siempre por lo objetal, es decir, por el deseo que completa lo objetivo y le da forma. Para Castilla del Pino el pie es sin embargo un atributo fálico.

El fetiche condensa, el todo por la parte, la totalidad del objeto al que es imposible acceder…El pie es muy estimado porque es a través de él como obtiene la gratificación masoquista propiamente dicha. La mano o el pie son equivalentes del látigo, de la espuela o de cualquier otro objeto útil para la punición. El significado de los mismos es muy complejo. Se trata de un atributo que le confiere al partenaire femenino un poder fálico. Esto satisface la fantasía de la doble tendencia homo y heterosexual que el masoquista anhela en muchos casos, en tanto que fálica se constituye en objeto ante el que se somete, como antes al padre todopoderoso, en tanto mujer compone un objeto materno substitutivo.

El fetiche es la condición de amor, "tiene que ser así y sólo así", parece querer decir el fetichista, lo que hace inclasificable cualquier fetichismo, puesto que existen tantas variantes como individuos y posibilidades de goce: el fetichismo es el equivalente sexual de la sutileza.

Deconstrucción de la belleza



Desde la antigüedad muchos han sido los que se han ocupado de reducir la belleza a términos matematicos, mensurables o cuantificables. Pitágoras pretendió encontrar el secreto de la belleza cuando dió con el numero fi=1.618, al que llamó la proporción aúrea.

















Pero seguiamos sin saber nada acerca de la cualidad exacta de la belleza, ¿que hay en una obra de arte, en un texto, en una composición musical que le hacen una obra de arte y le distinguen de aquello artesanal, del simple trabajo bien hecho. ¿En qué reposa la sublimidad, el estremecimiento de la obra de arte?.
Kant lo dijo: reposa en la universalidad, lo cual no deja de ser una respuesta tautológica, es bello aquello que goza de un consenso de opinión que lo hace bello, es bello lo que se ha reconocido como tal. Se trata de una opinión que no comparten todos y entre ellos yo. Pero si no podemos hablar de la belleza, sino sólo rozarla, reducirla a números y a cuentas corrientes, al menos si podemos hablar de la fealdad, esto es lo que proponen algunos artistas como Andy Warhol cuya propuesta estética más conocida es el bote de sopa Campbell.
La propuesta es la siguiente: el canón no puede decirse, sólo rozarse y por tanto es imposible de apresar, por eso elijo un simple objeto de la vida cotidiana igual a la serie que representa, un clon, un objeto que contradice el paradigma de la obra de arte: aquello único, irrepetible y original. No es que el bote de sopa Campbell sea feo pero si vulgar, serial, igual a otros muchos botes de sopa como él mismo, el clon se entroniza como el nuevo ídolo de la postmodernidad y el cuerpo individual es su aliado. Un cuerpo transformable en perfomance que ahora es blanco y ahora es negro, que es hombre y es mujer y que es capaz de saciar todas las potencialidades del deseo, pues todos los deseos son al final legítimos y todos se ejercen sin dejar de ser deseos. El arte es democrático y no hace falta ser nadie especial para ejercerlo, ¡abajo los artistas y viva la comunidad creadora del mundo!. Edipo ha muerto y sólo es ahora un héroe de cómic, de risa, a medio camino de la transformación. Si no podemos hablar de lo bello hablemos pues de lo repugnante, de la escatología, de lo aversivo, de lo vulgar.

lunes, 9 de abril de 2007

Dali y el hipercubo





Este cuadro de Dali ilustra perfectamente el constructo teórico del hipercubo, un cubo de cuatro dimensiones, si quieres saber más de esta figura pincha sobre mi e irás a un enlace para construir tus propios hipercubos. El interés de este tipo de figuras para las neurociencias se basa en el hecho de que el hombre no es un ser tridimensional sino al menos tetradimensional, al menos la mente humana -si tuviera forma- se parece más un hipercubo que a un cubo de tres planos.

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