martes, 1 de enero de 2008

Sexo sin cópula

Estamos tan acostumbrados a identificar sexo y cópula que nos olvidamos de que el sexo copulatorio es una estrategia más –pero no la única- de las que la reproducción sexual ha desplegado para llevar a cabo su "propósito" de diversificación de posibilidades génicas, pero que no es ni siquiera la más eficaz en términos de numero de descendientes, algo que las abejas y en general los insectos sociales pueden perfectamente testimoniar.

Copular es - efectivamente- un engorro, la naturaleza ha tenido que inventar no sólo poderosos rituales de apareamiento y reglas para que se produzca pero además tuvo -antes de todo- que construir dos sexos portadores de gametos distintos a los que se accede de una forma antianatómica, cuando no penosa o dolorosa.

Penetrar a una hembra por muy dispuesta que esté es en algunas especies una tarea que necesita cierta supervisión si no queremos que las arremetidas del macho dejen a la hembra malparada, así sucede con los caballos donde hasta ha sido necesario crear una profesión - la de mamporrero - para ayudar en el coito al potro joven entusiasta pero poco hábil. Lo cierto es que en algunas especies el acceso a la hembra es tan complicado que uno llega a preguntarse por qué la evolución optó por tan magna tarea en la reproducción y no se contentó con universalizar la estrategia de la sepia que pone sus huevos en el agua y es allí en el agua donde resultan fecundados o por la más inteligente del escorpión que en un ambiente menos conductor que el agua, en la arena del desierto compone un pequeño charco y allí eyacula para que más tarde la hembra ponga sus huevos en el lugar adecuado. O la estrategia de las ranas que ni siquiera tienen pene y se limitan a fecundar los huevos que las hembras depositan en el lomo del macho siendo allí fecundados.

La cópula, por el contrario, es un acto intrusivo, teñido muchas veces de tensión y dramatismo y donde el placer no se reparte equitativamente (algunas hembras ni siquera tienen orgasmo), siendo a veces tan fugitivo y breve que es licito preguntarse el para qué se inventó la cópula y qué ventajas supuso en la evolución de determinadas especies si es que supuso alguna.

Lo que nos lleva a una breve disquisición sobre la selección natural: no siempre una determinada actividad debe ser evolutivamente adaptativa para que demuestre su potencial valor selectivo, a veces una determinada conducta no es sino el resultado de una maladaptación que se transmite por los mismos canales que las buenas adaptaciones, en otras ocasiones la conducta o rasgo estudiado puede ser absolutamente neutral desde el punto de vista de la selección natural.

Es el caso de la cópula. En realidad lo que es beneficioso en términos evolutivos es la propia reproducción sexual y no el método elegido en las distintas especies para la ejecución práctica de la misma. Los reptiles iniciaron esa estrategia que llamamos cópula y posteriormente nos la transmitieron a los mamíferos y a las aves, aunque ellos se mantuvieron fieles a su estrategia ponedora de huevos que reduce las cargas del maternaje al embarazo. La evolución es un proceso azaroso e irreversible, en el sentido de que no puede operar hacia atrás. Por ser azaroso ensayó una estrategia en Australia y otra muy diferente en Africa, una estrategia animal y otra vegetal, una protozoaria y otra multicelular, una reproducción asexual donde el individuo se replica entero y otra sexual donde lo hace sólo de mitad en mitad, diversificando sus estrategias como el jugador de bolsa diversifica sus inversiones y no arriesga su patrimonio a un solo valor, una conducta que sería de muy elevado riesgo para el inversor.

Por ser irreversible no podemos esperar que la evolución modifique pautas filogenéticamente más antiguas, sino que las recorra en la ontogénesis, las recapitule en cada individuo y las mejore poco a poco en tiempo evolutivo. Por eso los seres humanos estamos condenados a copular a no ser que inventemos otra manera - algo que ya empieza a vislumbrarse - de reproducirnos.

Pero por ser un mono tan inteligente el ser humano ha logrado disociar el amor y el sexo de tal manera que podemos relacionarnos sexualmente con alguien sin amor y más recientemente sin compromisos reproductivos, una disociación de la que pueden beneficiarse tanto hombres como mujeres aunque además de eso ya era posible disociar el género y la orientación sexual, es decir que un hombre se sienta atraido por otro hombre. Además de eso y gracias a su enorme capacidad simbólica el humano ha logrado también inventar el erotismo, algo que se añade en valor de goce a la reproducción y casi siempre a la cópula que incluso puede llegar a inhibirse.

Podríamos definir al erotismo como el sexo sin cópula, aquel que logra sortear el determinismo propio de la especie y va más allá del sexo reproductivo y a veces también del sexo copulatorio. No es mi intención en este punto del capitulo hacer una recapitulación del erotismo para el que remito al lector a la obra de G. Bataille, (El erotismo) pero si pretendo hacer notar que todo lo que ha venido en llamarse perversiones sexuales desde el siglo XIX hacia acá y que ahora se encuentra clasificado como parafilias en los sucesivos DSMs, son conductas sexuales ejecutivas sin cópula, es decir o bien se trata de eludir la copula en sí misma o bien esta cópula se produce con alguien sin posibilidad reproductiva. Así el sado-masoquismo, puede ser considerado como un ritual que escenifica la agresión sexual sin llegar a consumarla, el fetichismo un desplazamiento del objeto sexual hacia una parte que lo representa simbólicamente, la masturbación, - quizá la forma más frecuente de sexualidad sin cópula- un ritual destinado a dar cuenta por uno mismo de la necesaria autoestimulación que con intervención de otro pudiera resultar peligrosa o al menos incompatible con otras pulsiones puestas en juego en la fantasía inacabable de los seres humanos y así sucesivamente: el lector deberá incluir las perversiones de las que tenga noticia para acabar concluyendo que existen personas que optan por vivir una sexualidad sin cópula que si bien puede parecer como la emergencia de una conducta aberrante es en realidad una conducta selectiva, sometida a las mismas leyes causales que cualquier otra y que en mi opinión sólo nos resulta aberrante a partir de nuestra ignorancia de las leyes naturales y que puede llegar a ser tan maladaptativa o trivial como el sexo marital reglado.

Asimismo Stevens y Price (2000) han señalado que el sadomasoquismo puede explicarse mediante la fusión de dos programas genéticos (Stevens –jungiano- les llama arquetipos) distintos como el rango y el reproductivo, una yuxtaposición que podemos encontrar también en la pedofilia (Eibl-Eibesfeldt, 1990). Algunas personas sólo pueden excitarse a través de relaciones de dominancia o sumisión o mediante rituales que escenifiquen una puesta en escena de suspense. El miedo puede operar como una fuente de activación sexual o arousal, como parece demostrar el interés por las películas de terror, así como la fantasía inacabable de los humanos puede suponer una síntesis emocional o condensador cognitivo para dar cuenta de señales diversas procedentes de distintas agencias instintivas que puedan inhibirse entre sí, como sucede frecuentemente en los animales en cautividad o sometidos a infra o sobreestimulación. El denominador común de estas preferencias individuales es siempre: la predilección por una actividad que a la mayor parte de la gente del propio entorno social considera aversiva.

El fundamento evolutivo de que algunas personas elijan estas actividades preferentemente en lugar de la copula reglada, es que en realidad el sexo es algo distinto a la sexualidad, al menos en el hombre, en realidad el sexo es una pulsión autónoma que sin embargo se presenta siempre acompañada de otras pulsiones como la agresión, el miedo y sus derivados culturales o arcaicos: la fascinación (la duda entre huir o entregarse) y la reacción de fuga (para acabar siendo alcanzado/a por el perseguidor). La cópula está pues teñida de otros aspectos instintivos distintos a la propia intencionalidad de reproducirse al menos en el hombre, no puede extrañarnos pues que en algunas personas la copula de miedo, repugnancia o resulte agresiva o humillante y más allá de eso que la confrontación con individuos del sexo opuesto se halla teñida de temor, por no hablar de las prohibiciones culturales o religiosas que se han adherido a la sexualidad desde tiempos remotos y que le han añadido inevitablemente un tinte de transgresión contra lo sagrado, complicando un sencillo análisis evolutivo.

Si existen las parafilias es precisamente porque la sexualidad humana ha estado siempre –al menos- regulada, cuando no prohibida en todas y cada una de los distintos entornos culturales en que ha discurrido la convivencia humana, son además más frecuentes en el sexo masculino y tienen que ver con sus programas reproductivos cuando resultan inhibidos por otras pulsiones interpuestas, en realidad rituales que tratan de exorcizar el miedo a la cópula, bordeándola desde fuera. Así en el sado-masoquismo, una amenaza proyectada, es mediante un comportamiento ritualizado cuyo propósito es profundizar en la asimetría entre la pareja y exorcizar el miedo o en el fetichismo donde el objeto sexual es desplazado por representación hacia una parte cualquiera, a un objeto neutral relacionado por vecindad que logra cosificar la relación y por tanto convirtiéndola en algo inerte.

Y es natural que así sea. La agresión y la sexualidad se encuentran emparentadas en el coito, por razones de la propia mecánica sexual y de los rituales que la preceden y además por razones filosóficas profundas que no me comprometo a nombrar de una forma exhaustiva.

La sexualidad puede - subjetivamente - ser sentida como una pérdida, no sólo del propio genoma sino del deseo de inmortalidad que acompaña al individuo de principio a fin de su vida. La reproducción sexual se basa en una pérdida la mitad del genoma, que desaparece con la recombinación, a diferencia de las células asexuales como las cancerosas o las esporas que son inmortales. Por esta razón sexo y muerte se encuentran emparentados metafísicamente, además de que el lector hallará en otros artículos, sobre todo en aquel que examina la agresión las razones por las que la selección natural ha desarrollado paralelamente la agresión en compañía de la sexualidad, como un mecanismo más de adaptación al medio.

Para reproducirse es necesario competir, la reproducción es con frecuencia el premio por ser agresivo. Ser vencido es pues peor que no competir, dado que nadie puede saber cuales son las potencialidades del macho tímido que no pelea o alardea y se mantiene a la expectativa. Todo individuo se manifestará en relación con su programa cerebral de apareamiento, un programa que muchas veces aconseja esperar a adquirir determinadas destrezas en la pelea o un tamaño que por si mismo pueda resultar amenazante. En otras ocasiones asumir el riesgo de sufrir daños puede ser la estrategia mejor para quedarse con los bienes del macho dominante. En otras, la prudencia aconsejará esperar a que otro tome la iniciativa por sí mismo y quedar al acecho para el reparto del botín.

Apaciguar a un macho dominante puede parecerse mucho a una conducta homosexual y de hecho muchos machos de diversas especies lo hacen: la sumisión desactiva la agresividad "paranoide" de los machos dominantes tanto si es ejercida por una hembra u otro macho. En ocasiones, el macho dominante no tiene forma de conocer el sexo de su congénere, al que acabará reconociendo precisamente por su cualidad sumisa como una hembra, lo que inmediatamente desactivará su agresión (Lorenz 1971). En situaciones de cautividad o de escasez de hembras pueden verse conductas similares a las homosexuales, sobre todo en el nivel demostrativo que no terminan en coito sino que constituyen una especie de simulacro. Otras veces el vinculo amistoso entre dos machos puede reportarles a ambos beneficios en el rango social, una amistad que muchas veces podemos confundir con homosexualidad. Lorenz ha descrito en gansos amistades inseparables que intentan copular sin éxito, pero que aun así, tal imposibilidad no termina con la amistad previa e incluso tiene evolutivamente hablando algunas ventajas: una pareja-alianza de machos siempre prevalecerá sobre cualquier pareja heterosexual siempre y cuando no renuncien a reproducirse.

De manera que la pareja heterosexual tiene muchos inconvnientes por no hablar de que la copula es en si misma el peor de todos ellos: dos individuos copulando tienen mucho riesgo de morir si un depredador les detecta, como sucede en el sueño o en el ágora (a campo abierto). No es de extrañar que el Sapiens inventara otras formas de "divertirse" sin llegar a mayores.

domingo, 23 de diciembre de 2007

La indefensión cultural:un nuevo síndrome


En realidad el enemigo a batir es la Cultura. Entiéndase bien, no hablo de esa cultura que habita las universidades, las cátedras, los conservatorios, los museos, hablo de la cultura que está viva porque no ha sido desplazada al guetto donde los politicos desplazan a la Cultura movidos por el veneno del odio. Odio, si, ese es el resultado de ese espejismo progresista en el que creimos mientras fuimos jóvenes y que pudiera traducirse en esa elocuente frase: "el problema del mundo puede arreglarse con instrucción, todos a la escuela", entonces, mientras fomulábamos esa utopía no sabiamos que esa era la mejor manera de asegurarnos una aversión a la cultura por parte del Poder y por parte de los adoradores de ese poder. Porque la cultura es necesariamente inútil, ni siquiera es ornamental, la cultura no tiene valor, porque lo que vale para el capital y para los nuevos adoradores laicos, no es el conocimiento desnudo, sino la utilidad. La utilidad que puede comprarse y venderse.

"Yo lo que quiero es un buen empaquetador, una buena cajera", en eso hemos convertido a nuestros jóvenes a través de la educación gratuita y universal, en técnicos que empaquetan muy bien, pero no saben donde está el Danubio. Después de todo ¿para qué sirve saber donde está el Danubio? Efectivamente no sirve para nada, y de ahí su belleza, de ahi que la verdadera cultura no anide en los templos laicos donde se ofician los actos culturales sospechosamente financiados por los municipios, con esa aura administrativa, funcionarial, aburrida y casposa. Porque la cultura no sirve para ser trasmitida salvo en condiciones de iniciación, ni sirve para ser consumida por las multinacionales de la reposteria, la cultura solo sirve para dotar de sentido a la vida, de sentido al mundo, a un mundo cada vez más complejo y dificil de entender donde la mayor parte de la gente no sabe donde está el Danubio porque nunca estuvo allí ni cree que eso vaya con él que bastante tiene con pagar hipotecas diversas para consumir articulos distintos y cada vez mas ajenos a sus necesidades.

"Si nos cargamos la cultura y la neutralizamos en las universidades, los conservatorios, si logramos relegar la historia del conocimiento a los museos, donde estatuas y pinturas mudas nos observan, habremos logrado nuestros objetivos", es la voz que se oye en una lejana torre de Manhattan. En parte ya se ha conseguido, tenemos al Sapiens más inteligente que podiamos tener y tambien al más inculto, el conocimiento ha sido conservado en formol, en caspa administrativa, pero ¡ah!, aun queda el individuo, su camino individual, su busqueda privada, la literatura como molde de todo lo que puede ser dicho y ese bohemio se muestra evasivo, esquizoide, silente. El innombrable que acecha desde su despacho, un nuevo centauro, mitad hombre y mitad maquina internautica no se rinde y ha optado por el zoológico de la vida abandonando para siempre el convento. Está en el mundo ,sin estar en él, los dioses laicos, los dioses paganos y los dioses monoteistas le habitan y hablan por sus textos. Es un iluminado que va por libre y es tomado por loco.

Pero él sabe la verdad.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Bufanúvols (Fadrell),

pacojtraver's Business Files


De la suite sinfónica "Fadrell" de Francisco Traver

viernes, 14 de diciembre de 2007

¿Qué es la resiliencia?: un cuento

A los 4 años de edad J.J. Cole tenía a su padre en la cárcel y a su madre alcoholizada, de manera que su hogar no era propiamente un hogar sino un lugar de paso donde era atendido por una abuela probablemente catatónica y mutista que rodeó a su nieto de ciertos cuidados maternales aunque deprivado de palabras, gestos o expresividad emocional, un ambiente de crianza presidido por un vacío de estímulos significativos aunque no ausente de cierta afectividad. Silencios que se tornaban en gritos, discusiones y peleas durante la noche cuando su madre volvía a casa degradada por el consumo de alcohol y una vida de absoluta miseria. JJ Cole comenzó como todos los niños imaginativos o ensoñadores a tejer una historia sustitutiva acerca de un supuesto origen aristocrático. El no era en realidad hijo de sus padres sino de una familia muy rica de músicos de jazz que vivía al otro extremo de la ciudad, había atisbado que su madre hablaba alguna vez con aquella señora a la que por otra parte en ocasiones había servido en las tareas domesticas de limpieza. Ese ligero indicio dio a JJ Cole la malla de su mito fundacional, un mito que le ayudó a resistir las condiciones de su miserable vida y que contó a todos los amigos de su barrio que quisieron oírlo. Al mismo tiempo JJ. comenzó a tocar de oído el saxo de su padre, al que poco a poco comenzó a entresacar un sonido aceptable, siempre a escondidas porque su madre irritable y colérica no soportaba el sonido de ningún instrumento musical, en la calle y gracias a algunos músicos ambulantes JJ comenzó a perfeccionar su técnica musical y a aprender algunas ruedas y sucesiones rítmicas, sin embargo el saxo no consiguió apartarle de sus fantasías nocturnas y de sus relatos acerca de su origen que cada vez fue tejiendo con una mayor prolijidad de detalles y que difundía entre su vecindario.

Cuando contaba 9 años de edad su abuela murió y su madre desapareció del hogar abandonando a JJ a su suerte. Intervinieron los servicios sociales y llevaron al pequeño a una institución del Estado plagada de niños como él, huérfanos, aprendices de delincuentes, pero también de pequeños talentos musicales del jazz o del blues. Allí terminó JJ de pulir su técnica imitando a los niños mayores y tocando con otros instrumentos de banda de New Orleans, más tarde se enroló en la orquesta de su reformatorio y consiguió entablar amistad con un profesor que en cuanto le oyó tocar su saxo le preguntó:

- ¿Eso que tocas es "Take five"?

JJ no sabia el nombre de ninguno de los temas que tocaba en su saxo, pero el profesor si los conocía, de modo que no sólo le explicó a JJ qué es lo que estaba tocando sino también como tocar mejor, extrayendo nuevas sonoridades a tan elástico instrumento al que comparaba con la textura del melocotón. El profesor le trajo un día un melocotón, una fruta que jamás había probado, pero la intención del profesor no era que JJ se comiera el melocotón sino que lo tocara, cuando lo hubo hecho, le dijo:

- Así tienes que tocar el saxo, con esta textura, guardalo por unos días y luego te lo comes, los melocotones se pueden sustituir.

A partir de entonces JJ, ya tenía dos elementos en la realidad que coincidían con su deseo de brillo y de relieve social, sabia que el melocotón era un objeto significativo para él, una especie de mascota de buena suerte y sabía además tocar el saxo, naturalmente también podía contar con su amable profesor que fue el puente de resiliencia que apareció en el momento adecuado y en el lugar más inesperado para brindarle una herramienta para hacer realidad sus sueños.

Cuando JJ triunfó como saxofonista de jazz ya había abandonado su mito fundacional, no volvió a hablar de ello jamás y se había reconciliado con su padre y con su madre a los que no volvió a ver jamás pero a los que recordaba con cariño y sin muestra alguna de rencor.

En este cuento relatado por una persona que conoci en situación no clinica se ilustra la resiliencia y donde puede explorarse la función terapéutica del relato, que puede resumirse –según la tecnología PPR– en tres aspectos:

- P, hay un personaje, usualmente un niño traumatizado o herido, donde pueden incorporarse todas las variantes sutiles del sufrimiento humano, en este caso la deprivación o el vacío afectivo.

- P, hay un proyecto, es decir el niño tiene un plan para escapar de su situación de anonimato, desgracia o sufrimiento, en este caso el relato autobiográfico sustitutivo que es útil en tanto confiere al niño herido de una nueva identidad que le permite escapar a su ambiente de vacío y de privación.

- R, hay recursos en el medio ambiente que permiten escapar mejor de aquella situación, concretamente el saxo que orienta al individuo hacia otras formas de resiliencia, la creatividad. Pero el saxo por si sólo, ni toda la creatividad del mundo, no hubieran tenido el resultado que se obtuvo en este caso de no darse el concurso de un objeto transicional, el profesor, que brinda al niño sufriente a partir de un gesto banal, comparar el saxo con un melocotón vincular el mundo sensorial del niño con el oficio de saxofonista.

Asi sonaba el saxo de JJ Cole tocando "Take five" de Dave Brubeck.






miércoles, 5 de diciembre de 2007

El Sr Alzheimer y la hominización

La mayor parte de enfermedades suceden porque vivimos demasiado, es así de crudo y sin embargo muy fácil de entender, puesto que el ser humano no está adaptado, ni diseñado para vivir más allá de los 60 años. Para algunos autores y algunos profetas de la nueva era el proceso de envejecimiento no es algo naturalmente fatal, sino una especie de enfermedad que se debe al estrés oxidativo y que por supuesto se puede tratar como si fuera una enfermedad. Personalmente no me adhiero a esta teoría por una razón que procede del campo de la física: los sistemas abiertos tienden a la entropía positiva es decir hacia su destrucción, vivir cien años o doscientos no añadiría nada a este problema que es la vida, sino que representaría un problema añadido: depender de la medicina para sobrevivir de un modo permanente. Mi opinión va en la dirección de asegurar un buena calidad de vida y de muerte a las personas una vez que sus capacidades físicas y mentales ya no resulten dignas, algo que sucede inevitable, pero también gradualmente después del periodo reproductivo.

De todas las enfermedades mentales la enfermedad de Alzheimer (EA) representa a la más frecuente de todas las demencias y está relacionada con el proceso de envejecimiento. El proceso de envejecimiento acumula no sólo estrés oxidativo o insuficiencia en el flujo de sangre hacia el cerebro, sino también malformaciones genéticas sobreañadidas provocadas o no por el proceso de oxidación, se trata en cualquier caso de mutaciones no transmisibles porque suceden en un individuo que ya no puede reproducirse y no puede por tanto transmitir sus genes averiados a la siguiente generación. Estas malformaciones genéticas confluyen en una serie de elementos anatomopatológicos que se supone están en la base de dicha enfermedad, se trata de elementos relacionados con la insuficiencia del cerebro para regenerarse a si mismo: aparecen sobre todo unas estructuras llamadas ovillos neurofibrilares constituidos por agregados de proteínas tau hiperfosforiladas que provocan una distorsión en el citoesqueleto neuronal y el depósito de una sustancia llamada beta-amiloide constituida también por fragmentos de una proteína atípica. Estos elementos aparecen en todas las culturas y en todas las personas por encima de una determinada edad, con independencia de su alimentación y el grado de estrés ¿Es entonces inevitable la presencia del Alzheimer en la edad avanzada? ¿Existe alguna medida protectora?

Para empezar la EA es sin duda una enfermedad típicamente humana, ningún primate la puede sufrir, lo que resulta al menos sorprendente. A partir de esta evidencia los investigadores -otra vez- se han planteado si la EA es el precio a pagar por una vida demasiado larga y existen algunas evidencias de que así sea. Aunque la EA es una enfermedad multifactorial, la clave parece estar en una lipoproteina llamada ApoA, cuya finalidad es el transporte del colesterol. Se conocen tres polimorfismos de esta proteína en el ser humano y parece que la forma ApoA4 es la que se relaciona con la aparición de la enfermedad sobre todo si se da en un homozigoto, que tiene diez veces más probabilidad de padecerla que los heterozigotos para el mismo polimorfismo que solo tienen cuatro veces más probabilidad que cualquier otro alelo de la ApoA ( (Mayeux 1995). Estos alelos solo se manifiestan en edad avanzada, se trata pues de alelos cuya acción va a manifestarse de un modo retardado. Estos polimorfismos de la ApoA sólo se dan en el hombre y no están presentes en ningún simio, que como es sabido no llegan a sobrepasar los 60 años en ningún caso. Sin embargo en el hombre y por encima de 65 años ya pueden observarse ovillos neurofibrilares aislados y depósitos de beta-amiloide, incluso en un 10% de ellos podrán observarse antes de los 50 años, por contra solo un 10% de los sujetos mayores de 80 años no presentan las lesiones típicas de la EA (Ohm, 1995, Braak, 1997). Dicho de otro modo la EA es muy frecuente pero no un acompañante inexorable de la vejez.

Los argumentos anteriores significan que las variaciones de la ApoA no son causa suficiente para el desarrollo de una EA, lo que nos lleva a nuevas búsquedas que puedan explicar todo el desarrollo anatomopatológico y fisiopatológico de la EA. Pero la pregunta que debemos hacernos en clave evolutiva es ¿Tiene la EA algo que ver con nuestra mayor capacidad de memoria y mayor capacidad de simbolización? ¿Es la EA un tributo que pagamos por nuestra mayor longevidad?

Williams en 1957 publicó una teoría muy interesante que conocemos con el nombre de teoria pleiotrópica y que fue retomada por Martin en 2002 para adaptarla a los conocimientos actuales en genética: ambos postulan que determinados genes pueden representar una ventaja en una edad y una desventaja en otra, por ejemplo tener altas cifras de testosterona es ventajoso para un macho joven pero muy desventajoso para un macho viejo que tendrá más riesgo de padecer un cáncer de próstata. El gen que regula la absorción de calcio hacia el hueso es muy ventajoso para los jóvenes que tendrán huesos fuertes pero desventajoso para el viejo que seguirá absorbiendo calcio y depositándolo en lugares atípicos y propiciando la arteriosclerosis. No es baladí hablar de arteriosclerosis porque se sabe que existe una relación entre esta enfermedad, los accidentes cerebro-vasculares, los traumatismos craneoencefálicos y la EA, dicho de otro modo determinadas enfermedades sistémicas aceleran la progresión de las lesiones típicas de la EA. Significa que también con toda probabilidad existe una relación entre nuestra alimentación y la EA, pero por desgracia los estudios comparativos entre sociedades tradicionales y nuestra cultura occidental no han arrojado ningún dato relevante o definitivo: sabemos que la EA es menos frecuente en aquellas sociedades tradicionales pero también sabemos que en ellas casi nadie alcanza la edad suficiente para poder establecer grupos de comparación.

La EA afecta a varios sistemas cerebrales de neurotransmisión. El que parece implicado de un modo más claro es el sistema del glutamato a través del receptor NMDA, se trata de un sistema excitatorio que aparece implicado en un sinnúmero de conductas de tipo búsqueda (comida y sexo) propiciadas por un exceso de pulso dopaminérgico y que forma parte de un cluster que aparece tanto en los trastornos de personalidad como en las enfermedades degenerativas, incluso en la esquizofrenia. Todo parece indicar que este sistema es el eslabón final de una cadena de fallos propiciados por un exceso de estímulos y señales que provocan un estrés en las sinapsis a causa de la entrada masiva del calcio en la célula, esta hipótesis de la neurodegeneración es común tanto a las enfermedades propiamente neurodegenerativas como en las llamadas enfermedades del desarrollo, lo que nos lleva a plantearnos si existe algún nexo de unión entre la esquizofrenia y la EA. Kraepelin que acuñó el nombre de demencia precoz para la esquizofrenia suponía que esta enfermedad era una forma precoz de la EA y a lo mejor no andaba demasiado desencaminado. Otro sistema que se encuentra implicado es el de la acetilcolina, es decir el sistema del que se nutren los ensueños, sin embargo los inhibidores de la colinesterasa tipo Donepezilo o Memantina no han resuelto el problema del la EA aunque es evidente que han mejorado la clínica de nuestros pacientes y probablemente retrasan la evolución maligna de la enfermedad.

En conclusión, existen algunas evidencias de que la enfermedad de Alzheimer está ligada al envejecimiento y es probablemente un tributo que paga la especie humana a la longevidad. Del mismo modo que la esquizofrenia es una enfermedad humana vinculada a la aparición del lenguaje a través de algunos genes que tienen que ver con el desarrollo cerebral y la neuroplasticidad, también la EA es una enfermedad ligada al proceso de hominización. La ventaja de ser portador de estos genes habría que ir a buscarla a las conductas que se vinculan con ella en una edad temprana dado que el Sapiens no está diseñado para sobrevivir más allá de los sesenta años y aunque esta ventaja aún no ha sido identificada es seguro que tiene que ver con la capacidad del cerebro para regenerarse a si mismo dado que las lesiones del EA ocupan el mismo lugar donde aquellas proteínas neurotróficas se expresan: en el citoesqueleto neuroglial, es decir en la matriz de sostén del cerebro.

viernes, 23 de noviembre de 2007

El ombligo del sueño


No cabe duda de que el significado de los sueños sigue siendo una materia de interés para casi todo el mundo exceptuando a la ciencia que parece que ha pasado por encima de este asunto opacando todo lo que Freud investigó en "La interpretación de los sueños". Y debe ser por alemán, porque lo cierto es que eso que llamamos ciencia es un lobby de poder en manos anglosajonas como en la Roma Imperial toda la magistratura pertenecía al régimen de los césares. Los nacionalismos son los responsables de que la ciencia se haya atomizado, me refiero a la ciencia donde hay poco dinero que ganar como la psiquiatria porque las otras , esas que trafican con genes y embriones donde hay negocio forma parte de otros lobbyes y ahi no hay nacionalismo que valgan salvo el del dólar.
No es de extrañar pues que la investigación de los sueños haya pasado a convertirse en una especie de mitologia esóterica en la que ya sólo creen algunos iniciados y los psicoanalistas, aunque todo el mundo que detesta a Freud lo hace desde el desconocimiento pues casi nadie tiene valor de leerse su obra enterita y de esa ignorancia proceden gran parte de los prejuicios.
Freud escribió su obra maestra -la antes citada- en 1900 y si el lector tiene a bien leerla hoy, más de cien años después se encontrará con una obra fresca, lúcida que contiene no sólo una via de acceso al inconsciente y a la psicogénesis de los sintomás mentales sino sobre todo contiene una teoria sobre la mente, la única teoría que hasta el momento ha sido enunciada pues hasta el momento y descontando a la teoria psicoanalítica no tenemos aun -en pleno siglo XXI- una teoría que explique la conducta humana tanto normal como patológica y asi nos va de la mano de ese saber fragmentado que son las distintas versiones ateóricas del saber.
Freud descubrió las bases cientificas de la formación de los sueños que ya desde la antigüedad habian fascinado a los hombres cultos y a los distintos pensadores de lo humano, en síntesis Freud descubrió que los sueños representaban realizaciones de deseos.
Para que un sueño pueda soñarse es necesaria cierta sinergia entre un deseo preconsciente y un deseo inconsciente. En realidad estos deseos se encuentran como plegados unos dentro de otros como un fractal, hay una primera satisfacción, un primer placer satisfecho y de ahi nace el deseo de volverlo a gozar, la repetición, un intangible irreductible. El deseo es pues un recuerdo de una satisfacción y una persecución de la misma. Como los seres humanos pasamos por distintas etapas evolutivas estos recuerdos van enroscándose y enlazándose emoción contra representación y amontonándose en forma de recuerdos y de huellas de placer y dolor. Cuando algo nos impresiona del mundo externo lo pasamos a nuestra memoria que lo archiva asociativamente con algun recuerdo anterior, nuestro cerebro opera asi excepto con lo nuevo, con lo insólito, aquello que aun no ha sido nombrado, lo inefable no se computa de este modo siendo su excepción, el resto de las impresiones sensoriales del dia pasan a la memoria donde establecen asociaciones entre ellas y los recuerdos más antiguos. Cuando un recuerdo actual que ha pasado el umbral de intensidad necesario logra establecer un enlace con un recuerdo antiguo al que se une por relación semántica entonces se genera un sueño. La impresión diurna sola no podria provocar sueños, ni nuestro organismo se tomaria la molestia, la intensidad necesaria para que una impresión pase la barrera de la censura y del inconsciente solo puede proceder de aquellos complejos representacionales reprimidos que como una bomba de fusión poseen la suficiente energia para manifestarse en el contenido manifiesto.
De manera que un sueño es la alucinación de una idea-representación-emoción reprimida que además de eso se corresponde con un resto diurno que hace de vagón de enganche. En un sueño siempre hay dos deseos que se satisfacen, uno antiguo y otro actual.
Estos enlaces de enganche entre lo actual y lo antiguo es precisamente lo que persigue el análisis del sueño: recorre el camino hacia atrás persiguiendo el contenido latente, lo que el sueño persigue satisfacer. Perseguir estos enlaces no es tarea fácil y muchas veces es como buscar una aguja en un pajar puesto que estamos hablando de enlaces arboriformes, cada uno de los puntos se bifurcan en uno, dos o mas ramales y además un punto puede ser entrada y salida. Dicho de otro modo el sueño es como un fractal donde no importa el punto por el que empecemos siempre daremos con la figura entera en una u otra dimensión. El sueño y su significado es el mismo tanto si comenzamos por una dimensión o por otra. Y asi sucede hata que nos encontramos con el ombligo del sueño, una especie de nudo, un zurcido.
El nudo del sueño nos lleva a veces hacia una paradoja porque implica pensar lo humano en terminos freudianos ¿como puede un sueño de angustia representar una realización de deseos?
Claro, cuando hablamos de realización de deseos siempre pensamos en comer lo que nos apetece, beber lo que queramos o fornicar con ese alguien deseado secretamente, pero un deseo no siempre es algo agradable, un deseo tambien puede ser un deseo autopunitivo que satisface otra exigencia psiquica distinta al propio Yo. Lo humano impone asociar Eros y Tanatos y muchas veces nos vamos a encontrar con sueños donde se cumplirá aquella maxima de Lacan:

"Placer es lo que se añade a la vida pero goce es lo que se sustrae a la muerte"

Cuando damos con el ombligo del sueño estamos frente a frente con lo irreductible, lo ininterpretable, lo tanático o incognoscible.
Nos hemos dado de bruces con el deseo de muerte, la otra cara de la vida y a la que pretendemos evitar, sólo los sueños conservan su huella y nos recuerdan que los discursos asistenciales han caducado porque el sujeto humano es por definición ambivalente y que toda producción psiquica está sobredeterminada por el placer y por la necesidad de que el placer cese.

sábado, 10 de noviembre de 2007

¿Qué es un meme?

El concepto de meme (mime) se debe a Dawkins, un sociobiólogo más conocido por su labor divulgativa desde la aparición de su best seller. "El gen egoista", y que puede definirse como un replicante cultural en definitiva una metáfora del gen: ideas, cancioncillas, creencias, costumbres étnicas, etc. A diferencia de los genes no están contenidos en el patrimonio genético sino en el acervo cultural.

. Los memes en este sentido son genes culturales pero la cultura y la biología en el hombre son la misma cosa o al menos se hallan tan yuxtapuestas que no es difícil confundirlas entre sí. No podemos hacer una abstracción de la una a favor de la otra, ni podemos llegar a discriminar qué es una conducta genéticamente determinada de una sociogénesis cultural, de otro modo el hombre tendría las mismas enfermedades que los animales y no es así , aunque también puede enfermar por las mismas causas que aquellos el proceso de hominización y de simbolización añade una nueva dimensión al sufrimiento humano.

En realidad un meme es otra forma de replicación distinta a la reproducción sexual o asexual, es una replicación por mimetismo: de cerebro a cerebro, en lugar de cuerpo a cuerpo, una replicación que casi nunca es exacta como sucede en los genes ya que tropieza constantemente con la interpretación, modelado y "output" del receptor. No utiliza gametos sino la comunicación humana para su replicación, concretamente el lenguaje.

Susan Blakemore es la que más sabe de memética en el mundo, vale la pena leer este articulo suyo, publicado aqui.

Vale la pena tambien esta entrevista que le hizo Eduardo Punset en su casi clandestino programa "Redes". Puedes verlo pinchando aqui.

El lector para mejor comprensión de qué cosa es un meme tendrá necesariamente que ver este video y tratar de repetir el estribillo de la canción que propongo y compararla más tarde con el monólogo completo de Hamlet para entender la diferencia que existe entre un meme maligno y egoista con un meme benefactor para la humanidad tal y como propuso Shakespeare. Obsérvese no obstante que aunque el "aserejé" es fácil de decir y cantar, los cerebros individuales saturados de chorradas solo pueden retenerlo unas semanas o meses. Una cosa por la otra.

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Mito, narrativa y salud mental