miércoles, 28 de febrero de 2007

Mito, narrativa y sufrimiento mental

Un mito es una historia, una narración, pero no se trata de una narración cualquiera, y es bastante distinta al relato o historiografia que cada persona construye para dotar de sentido su experiencia. No hay que olvidar que el Yo no es un órgano, ni siquiera una función cerebral específica sino una metáfora que dota al individuo humano de historicidad, el Yo es equivalente a la memoria autobiográfica sumada al cuerpo; en este sentido el Yo primitivo contiene algunas diferencias con el Yo de nuestros ciudadanos actuales, probablemente el Yo surgió de una necesidad administrativa: dotar a las transacciones de una confianza en las intenciones del otro, "Yo soy el que tengo las ovejas y las vendo a …", o bien de una necesidad de filiación: "Yo soy el hijo de tal"; posteriormente el Yo derivó hacia una instancia podríamos decir de un cierto conocimiento, de una necesidad ontológica: "Yo soy ese que estuvo en las costas de Groenlandia", hasta los desarrollos más complejos de la identidad que recurren tanto al relato íntimo como a la narración de una secuencia de hechos que se conforman en vivencias y que por tanto adscriben al Yo un sentido autobiográfico teñido por la representación que cada individuo se hace de lo vivido, un sentido que se adhiere a un inevitable conocimiento; todo Yo es un constructo epistemológico que nos indica cómo y de qué manera aprendemos a aprender. En este sentido el sufrimiento mental puede considerarse un error epistemológico, un error en la manera en que se procesó determinada información vital, dicho en las palabras de Deleuze: "para que exista un problema de la razón, un problema relativo a su dominio, es menester que haya un dominio que escape a la razón y la ponga en cuestión". O, dicho de otra manera, el ser humano nace impulsado hacia algo pero también tiene la necesidad de representarse ese algo; esa frecuente disonancia entre caminar y representarse el camino que se anda está en la base del sufrimiento mental.

lunes, 26 de febrero de 2007

Fractales hechas por mi con Apophysis (turbulencia y violetas)




Mente y lenguaje

No todo en la mente es lenguaje, pero si en ese océano existe algún archipielago, algunas islas sueltas o arrecifes de coral eso es el lenguaje, lo que nos hizo humanos. Humanos a medias porque hay algo en el lenguaje de trampa, de simulación. Si repites una palabra un número suficiente de veces caerás en la cuenta de que la palabra en si pierde su significado, se ha descascarillado y se convierte en una vaina vacia, A eso, a veces, le llamamos un mantra, algo que se repite y que no es sino una cáscara hueca. Los mantras sin embargo tienen una función muy importante:desconectan el hemisferio izquierdo y activan el hemisferio derecho, convierten un digito en un análogo, un significado concreto en una abstracción, se convierten en algo inefable.
Cortazar parece estar pensando en algo asi cuando nos aclara que es precisamente esta conciencia de cascara hueca la que impulsa al poeta, al narrador tras ellas:
"Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha al mismo tiempo fue el noaceptar las cosas como dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran que eso era una mesa, o que la palabra "madre" era la palabra "madre" y ahí se acaba todo. Al contrario, en el objeto mesa y en la palabra madre empezaba para mi un itinerario misterioso que a veces llegaba a franquear y en el que a veces me estrellaba.
"En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas."
Dicho de otra manera el artista es aquel que es consciente de la hoquedad, de la grieta que se esconde tras el lenguaje convencional y la trasciende.
Cuentan que en el Tibet hubo una vez un hombre que se volvió loco como D. Quijote, pero no por leer novelas de caballerias sino por repetir un numero indefinido de veces el mantra Om!, la familia aturdida llamó al médico que diagnosticó en el enfermo una enfermedad mental. El enfermo se dirigió entonces al médico y le dijo "curame mi enfermedad, pero no me quites el Om".
Somos muy poco conscientes de la función de los mantras en nuestra vida, pero muchas veces el mantra opera como un sobreentendido sobre el lenguaje, observa estos dos versos:

Verde que te quiero verde.......

Rage, rage against the diying of the light.

El primero es muy conocido, pertenece a Garcia Lorca, el segundo es menos conocido, se trata del último verso de un poema de Dylan Thomas conocido como "No entres docilmente en la noche sutil", ambos se basan en la repetición (verde, rage). Si los repites muchas veces (en voz alta) e incluso sin repetirlos (casi solo leyéndolos) caerás en la cuenta de que el mantra se explica a si mismo, no necesitas saber que viene a continuación, ni que hubo antes de él, porque el mantra es una gestalt, una sílaba sagrada, una totalidad que captamos con nuestro hemisferio derecho, la parte del cerebro que no sabe analizar secuencias pero que sabe construir totalidades, el hemisferio de los sueños, de la hipnosis y de los estados modificados de conciencia. Los locos repiten mantras para si, pero tambien los iluminados y en ciertas condiciones de entrenamiento mental se repiten sílabas o notas musicales que activan nuestras propiedades gestálticas, en el yoga se utilizan los mantras precisamente para favorecer este estado de conciencia que llamamos meditación, y que no es sino una disciplina para acatar el yugo (yoga) de las formas, en este caso de las formas en sí (más allá de la semántica) de las palabras. Lo mismo sucede con las notas musicales, tomadas de una en una, asi aisladas ninguna nota significa nada, porque el cerebro (nuestro hemisferio izquierdo) está diseñado para reconocer patrones y no notas sueltas, sin embargo tomando las notas de una en una es posible hacerlas funcionar como un mantra, como una vibración (aksara), algo que se opone al Logos (palabra) y desposeerlas de su poder contextualizador, asociativo, es entonces cuando el cerebro izquierdo se amortigua y con él la capacidad reflexiva que nos impide apresar las grandes verdades que se ocultan tras lo incierto, lo impreciso, lo analógico.
Toda la música se basa en la repetición, sin repetición no habría evocación y por lo tanto sería dificil para el profano distinguir una melodia de otra, por eso las canciones populares tienen un estribillo que se repite al menos dos veces con distinta letra, esa repetición es la esencia misma de la música que se aprovecha de la capacidad del cerebro izquierdo para reconocer patrones. Algo más complejo es el caso del mantra de Hey Jude, de los Beatles, que se repite al final de la canción en aquel lalalalalalalala que se ha hecho famoso y que supone una ruptura canónica con la musica ligera, aqui los Beatles toman el mantra como principio de repetición y lo hacen al final de una canción que por otra parte tiene una estructura muy convencional.
Pero el lenguaje convencional es fraudulento, engañoso y pocas personas saben que cuando hablan o piensan en realidad están rindiendo honores a la dramaturgia. Novalis lo dijo afirmando que "hablar por hablar es lo unico que podemos hacer de serio en la vida", se referia a las conversaciones banales, improvisadas, antiutilitarias, esas que mantenemos en la cafeteria o en la peluqueria. Hay más rigor ahi que en todos los discursos, comentarios, foros o conferencias, porque ahi está la simulación plenamente instalada y reconocida, no existe disociación entre el Yo que habla-piensa y el espectador que sonrie, o se muere de risa. Dice Novalis:

"Causa sorpresa que la gente en virtud de un risible error crea que habla por las cosas mismas"

Efectivamente las cosas mismas no hablan, están mudas, porque es el ser consciente quien habla, quien recrea, quien entona o declama, el depositario del énfasis, de la silaba desde donde emanan el resto de sonidos que encadenados entre si tejen una trama con sentido, con sentido semántico, Fuera de la forma, fuera de la literatura no existe sino conversaciónes banales, pero tambien existe el aksara, la vibración sagrada, matriz de todas las formas, un silencio que opera como pantalla de los significados, de todos los significados, es por eso que el silencio es tan intolerable y es por eso que el silencio en ocasiones es mortifero como una arma cargada de infinitas intenciones, aquel que sólo habla y nunca escribió o calló, nunca terminó por meterse en el yugo que encadena a los bueyes a las formas, y es prisionero de la normalidad.

El cerebro sexual

El cerebro es un organo bañado en hormonas, eso asegura una tal Brizendine, neuropsiquiatra americana que está en España haciendo bolos tratando de vender su libro "El cerebro femenino". En él se asegura para quien asi quiera oirlo y por enésima vez que el cerebro de los hombres y las mujeres, no sólo es distinto funcionalmente sino tambien anatómicamente. El cerebro de ellas tiene una complejidad superior en las areas del lenguaje, areas de Broca y de la audición -temporales- y además tambien en el hipocampo, el área que se encarga de formar nuevas memorias y nuevas asociaciones. Al parecer las mujeres tienen una enorme capacidad para conservar rastros mnémicos de la especie, mientras que los hombres por asi decir, tenemos que aprenderlo todo de nuevo. Es por eso que ellas tienden a protegerse de los conflictos y a evitarlos, mientras que ellos vencidos por el peso de la testosterona precisan proyectarse sobre todo mientras son jovenes a alcanzar un cierto rango social y hacen bien porque sin rango no hay sexo y entonces ese 25 % de cerebro sexuado de los machos de poco serviria más que para acumular decepciones. Además la Brizendine asegura que el cerebro femenino cambia y se modifica en cada menstruación, lo que apoya la vieja teoria de que "la donna e mobile" y por eso la mujer y la luna han sido frecuentemente comparadas.
Lo cierto es que es en la adolescencia donde tienen lugar la mayor parte de los malentendidos, ellas se esfuerzan por ser atractivas mientras que ellos se empeñan en lograr un mayor rango entre sus iguales y de ahi vienen las desavenencias, porque en el fondo para ellos ellas son solo un trofeo que exhibir y para ellas resultar cazadas es una señal de que son atractivas, o sea que en la patologia se encuentran al aire precisamente estas motivaciones: hay muchachas que prefieren morir de inanición si no tienen el cuerpo que desean, mientras que ellos pueden verse desplazados a la ultima escala social si no son capaces de llevarse algun trofeo a casa. En el fondo no somos más que simios parlantes.

viernes, 23 de febrero de 2007

Entre los lobos, yo

Los lobos comen, devoran a sus presas, saben como elegirlas, tambien saben cazar utilizando estrategias militares, saben si prefieren éste o aquel sabor, pero no saben que han de comer, que es necesario para ellos, innegociable devorar a otros para seguir viviendo. En realidad los lobos no saben que morirán de cualquier manera, hagan lo que hagan, que sólo pueden aplazar su muerte si siguen su instinto, esto es, cazar, comer, devorar y copular. El "conatum" de Spinoza, o sea la supervivencia, esa fuerza que nos impele sin saber por qué a comer, matar y copular es en realidad una pulsión instintiva sin explicación, se explica no obstante a si misma, pero los lobos ignoran el significado de las pulsiones de Necesidad, simplemente las acatan. Los humanos como nosotros sin embargo tenemos la posibilidad de representarnos tanto la comida como la muerte, poseemos el poder del simulacro y podemos fingir que las ignoramos. Sabemos que nos moriremos y sabemos que el sexo nos gusta, que ambas cosas nos provocan placer, pero lo sabemos de un modo simultáneo con su contrario:sabemos que moriremos, por más que comamos o por más que copulemos. Copular-comer está invariablemente unido pues a la idea-representación de la muerte, por eso hemos inventado la gastronomia y el erotismo, por eso hemos socializado el acto de comer y por eso "la jodienda no tiene enmienda", aunque apenas podamos disimular que no sabemos que la muerte aguarda en lo que comemos y en lo que copulamos, Para comer hemos de matar, para copular hemos de aceptar nuestra incompletud dispuesta en la reproducción, ni siquiera somos capaces de reproducirnos enteros, hemos de mezclarnos con alguien y compartir fluidos y subjetividades, es necesario negociar y asi y todo sólo podremos reproducirnos de mitad a mitad: he aqui la pequeña muerte del orgasmo que es la antesala de la otra, de la verdadera. Es por ello que las ideas de muerte, erotismo y comida (con tres heridas vengo) están necesariamente unidas en el recuerdo, en algun tipo de registro prehumano que no pertenece a la conciencia individual. A nivel personal comer y matar - la muerte- se encuentran bastante disfrazados, ya no necesitamos hacer una matanza para alimentarnos de carne, basta con ir al supermercado a buscar el chuletón envuelto en aseptico celofán, una asepsia que parece que nos separa del hecho en si, que aquello que vamos a comernos fue antes un ternero. ¿Pero donde está el ternero entonces?. No ha muerto, nadie lo vió morir, ha desaparecido que es aun peor, porque el muerto puede conjurarse pero ¿qué hacer con aquel que se muestra en su ausencia? ¿como colocarle la etiqueta de chivo expiatorio a aquello que ha perdido su forma animal?. Si, ha desaparecido,. y esta es nuestra culpa primoridal por muy escondida que se encuentre en las estanterias del supermercado. Y eso que Freud ya lo dijo, "La culpa es anterior a la falta", pero nadie le creyó.
En su aspecto más profundo la negativa a consumir carne supone la negativa a matar y morir que forma parte de la ciclicidad inherente a la vida humana. Hasta los dioses cuando consumen carne o alimentos humanos se convierten en vulnerables: se encuentran sometidos a las mismas leyes fundacionales de lo humano, asumen la culpa primordial de aquellos que hemos aprendido a hacer desaparecer lo existente y quedan sometidos como nosotros al transcurso del tiempo ingresando en el reino de Cronos, el tiempo que hace desaparecer a los seres.
Es por ello que la culpa primordial no es en absoluto un hecho individual, antes al contrario se trata de una culpa ligada a la especie, a la esencia de lo humano, donde todos somos culpables, no importa el lugar que ocupemos en el rito de la matanza, desde el aguador, hasta el pastor, el matarife o el sacerdote que oficia la liturgia asesina sobre el toro, todos, todos, somos culpables incluyendo al toro. Se trata de una culpa pues compartida, una culpa distributiva, de la que solo pretenden salvarse aquellos que no participando del rito abrazan la religión órfica, aquella que dice "Abstenerse de matanzas", se trata de un culto de abejas y bellotas que sólo a medias consigue esconder detrás de un velo, siempre existe un velo que oculta la divinidad, el designio divino. Pobres ingenuos: tampoco ese tipo de alimentación les hace inmunes a la culpa transgeneracional, arcaica que traspasa fronteras y libres albedrios, porque en realidad el libre albedrio se inventó más tarde y quizá tenga relación con el éxito de las religiones monoteistas al liberar al ser humano individual del eterno sacrificio con el que se relaciona con los dioses, con todos los dioses y los toros, fuente de proteinas tan necesarias. Simplificar su número fue un acierto y un ahorro en el consumo de energias para saber a qué dios se ofendió en cada momento, a cambio hubo de inventar una nueva vuelta de tuerca: el hijo de Dios hubo de volver a poner orden y ofrecerse el mismo en sacrificio para liberar a la humanidad, de ahi su éxito y tambien su funesta consecuencia: la culpa se instaló en el cerebro individual y allí sigue, es desde allí que la transportamos como un fardo que vamos pasando de cuerpo en cuerpo hasta encontrar al voluntario de nuestra estirpe que lo lleve "voluntariamente" encima, por eso escribimos poemas que son a la vez formas de exorcizar nuestra certeza más absoluta: desapareceremos. Y por eso la culpa no tiene fin, aunque puede ser transformada, para después ser de nuevo inventada de nuevo y reciclada. Los amores de Io y de Zeus precisan de seis generaciones para terminar amortizándose, ahi termina la maldición del toro, que aparecerá inevitablemente de nuevo a la menor oportunidad.
Hablo de lo humano, por eso la tarea de los hombres es negociar con esa culpa y encontrar soluciones politicas, porteadores del ánimo que se ofrezcan voluntarios y seguir adelante portando cada uno de nosotros el fardo como modernos Sisifos, si es posible transformados en jarra de agua, en Sisifos aguadores.

De-meter, la madre

Demeter es la madre, pero es lo mismo que la hija Persefone, sin ella, sin la hija, la madre dejaria de ser Meter, Persefone, la hija está en el interior, en la esencia de Demeter. Y Demeter es tambien la espiga, el cereal, el trigo en sus tres formas: semilla que se entierra en el suelo, espiga que florece y trigo que se colecta para volver a la tierra o para ser cocido (transformado por el fuego) y comido, de nuevo al origen donde resucita de nuevo para ser inmortal en un nuevo ciclo. Por eso el tres es un numero mitico, femenino que representa las tres fases de la luna, la siembra, florecimiento y recolección. Todas las deidades griegas son tres, tripartitas y se vuelven a reunir en todos los mitos, en realidad Demeter es tambien Atenea y el olivo y Hera y la higuera, es Afrodita y la espuma y es Hecate y la luna y es Nemesis y es una oca que pone huevos a pares, cada una de ellas alumbra un aspecto personal y vegetal, marino y terrestre, el delfin es la madre-agua y el cerdo (o la vaca) es la madre-animal, como la higuera o el olivo es la madre vegetal descontando al trigo que es la madre-madre, la Demeter verdadera, la de las grandes ubres, la Artemisa de Efeso poblada de ubres, la Venus de la fertilidad anterior al orden olimpico, la diosa blanca, la gran madre.
Escribir es un acto de creación y la mujer -guardiana de los significados- está mas dotada que el hombre para hacerlo, ¿como explicar pues que las mujeres cuando escriben no den la talla de los grandes hombres? No tengo una respuesta a eso, pero seguro que tiene que ver con el principio de individuación, que no es otra cosa sino la fusión entre consciente e inconsciente. En el hombre su conciencia es masculina pero su inconsciente es femenino y acuoso, en la mujer sucede al revés, su conciencia es femenina pero su inconsciente es masculino. Los opuestos están invertidos en lo sexos y esta posición afecta sin duda al itinerario de bajada al inconsciente porque en ese sentido la mujer siempre está abajo, bajo tierra en su forma de Demeter, en la superficie en la forma de doncella divina y en el granero en la forma de Hecate, de anciana. Lo mitico domina la mente de los hombres y de las mujeres, pero ella aguarda siempre porque sabe que es irrenunciable volver en forma de espiga o de grano, y él sabe que no podrá volver sin obra, sin hazaña, sin épica, por eso el héroe sale siempre desprendiéndose de lo femenino que hay en él, aunque tambien aspira a la unidad perdida, y esa unidad es la fusión entre masculino y femenino, entre consciente e inconsciente. Ella no tiene prisa porque sabe que es inevitable volver en una forma u otra pero él no tiene esa posibilidad, es un conocimiento al que sólo llegará después de ser solo uno con ella y para ser solo uno con ella el héroe tiene que haber vislumbrado en algun momento que podrá ser uno consigo mismo, algo que sólo se consigue después de muchos viajes al ese lugar donde moran las semillas (la Koré, bajo tierra) y conocimientos. El héroe tiene que resolver muchas pruebas antes de entrar en los misterios de la espiga, un conocimiento que a ella le es dado por la naturaleza, de oficio....ser hombre es un hallazgo, una tarea, que tendrá recompensa o castigo si se cumplen y se aceptan los retos del cruce del umbral.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Los estorninos de Maria Agustina


Suelo pasar a diario por la plaza Maria Agustina y siempre por debajo del ficus centenario donde los estorninos se reúnen en grandes bandadas, coincidiendo con sus periódicas migraciones pre y postnupciales. Ayer al pasar por debajo del citado ficus me sorprendió el graznido interminable de un pájaro desconocido y estridente que con una secuencia programada lanzaba sus cánticos por encima del escándalo que suele presidir la Maria Agustina.
¿Qué es eso?, me pregunté, mientras mi acompañante me decía, “es un disuasor, lo ha puesto al Ayuntamiento para que los estorninos no se reúnan en el ficus y arruinen los abrigos de los paseantes”. No es posible, me dije a mi mismo, hasta que volví a oír el insoportable gemido del pajarraco mecánico.
Afortunadamente los estorninos estaban allí ajenos al maleficio administrativo, pero.....
Los estorninos se reúnen en bandadas periódicamente para hacer “censos de población” mediante los cuales regulan sus próximas nidadas. Es una manera de adecuar el tamaño de sus puestas al ruido del medio ambiente, tanto a la previsión de recursos como a la densidad demográfica. Si, las hembras ponen huevos en función de los escrutinios que hacen tanto de recursos alimentarios como de hacinamiento. Pero quien inventó la ley inventó la trampa, porque los machos hacen mucho más ruido para engañar a las hembras y hacerles creer que ya son demasiados. Es increíble, pero ellas caen en la trampa y después de oír el escándalo machista de sus congéneres restringen sus puestas.
De manera que el disuasorio del Ayuntamiento no es sino una manera de hacerles el juego a los machistas estorninos que quieren tener ventajas sobre la población de machos de la próxima quedada, que será en primavera.
El sonido gutural del pajarraco no resulta de ninguna manera disuasorio para las defecaciones otoñales de los tramposos estorninos ellos o las engañadas estorninas ellas, sino que tiene un efecto no deseado. ¿Tendrán en el ayuntamiento algún asesor ecologista?
Dejad a los estorninos en paz y no me arruinen ni un solo huevo de estornino en primavera en Maria Agustina. Castellon de la Plana.


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Mito, narrativa y salud mental