
Todas las controversias de interés freaky-psiquiátrico en un pinchazo.

La cinta de Moebius, una simple cinta del pelo, es un ejemplo de los cambios que una figura sometida a torsiones puede sufrir pasando de dos acuatro o más dimensiones. De estos cambios se ocupa la topología una rama de la geometria. La hormiga que circula por las caras de esta cinta nunca caería de la misma porque la cinta se deforma en una torsión que la hace transitable, sus dos caras se transforman así en cuatro planos y por tanto en infinitos viajes de ida y vuelta. ¿Es así el universo, es así la mente?La resiliencia puede definirse como lo contrario de la vulnerabilidad, es algo que el sujeto herido hace con su sufrimiento que le permite trascender al dolor, supone el hallazgo de determinados senderos de desarrollo para personas que han sufrido en su vida un revés importante, un traumatismo psicológico o una pérdida devastadora. Así, en la Cenicienta, la huérfana sometida a la esclavitud doméstica de una cruel madrastra y de unas envidiosas hermanas será al fin la que merced a una metamorfosis mágica logre escapar de aquel antro de explotación gracias a la seducción de un príncipe que recorrerá el reino tratando de buscar a la doncella cuyo pie encaje a la perfección con el zapatito extraviado en el baile al que acudió nuestra menesterosa heroína, gracias a un sortilegio, a un encantamiento que derivaba de su propio deseo de escapar de su situación de sufrimiento y humillación vital. Los niños huérfanos fueron protagonistas de cuentos populares durante el siglo XIX precisamente porque en aquella época los niños abandonados eran legión en nuestra pulcra Europa sometida a los vaivenes de la industrialización. Oliver Twist, el Patito feo, Caperucita Roja, Blancanieves y casi todos los cuentos infantiles con los que estamos familiarizados son relatos acerca de niños abandonados que soñaron para sí mismos con un mundo mejor y que lograron merced a esta esperanza unas guías de resiliencia, de una resistencia interior que les marcó al camino para escapar de las condiciones de vida a las que parecían condenados en función de su humilde y renegado origen. No es de extrañar que tanto Hans Christian Andersen, Perrault o el propio Charles Dickens, autores de los más famosos cuentos infantiles en aquella época fueran a su vez niños huérfanos, maltratados, abandonados y explotados en su infancia. Significa que el relato, el cuento que construyeron, fue para esos autores una guía de resiliencia por sí misma; la creatividad que desarrollaron fue la propiedad psicológica que les alejó de un destino probablemente nefasto en relación con las condiciones insufribles de su vida, al tiempo que les proporcionó éxito y fortuna personales. Ellos mediante su testimonio señalaron a legiones de niños que, por mayor que pueda parecer nuestra desgracia individual, siempre existe un atisbo de esperanza y que el amor puede llegar a prender la brasa de cualquier existencia por inane que parezca cuando aparece.
Una poderosa versión de una canción tradicional irlandesa a cargo de Carly Simon una de las voces mas potentes y desconocidas del pop

Mas allá de la moral y de la aceptación de la ley, de las normas y de las tradiciones y costumbres.
Más allá de la felicidad, del placer, del sexo y de la comida, de la profesión y del disfrute, de la ayuda que brindamos a los demás, de los hijos y de las tareas que nos entretienen durante años y años.
Más allá de la lucha por la vida, de nuestro interés por estar aqui o allá, de triunfar, darnos a conocer o ser entendidos por los demás.
Más allá de eso los hombres (algunos de nosotros) queremos saber, saber más sobre todo buscamos una respuesta a estas dos preguntas ¿De dónde venimos? y ¿dónde vamos? que pueden resumirse en una unica cuestión ¿Cual es nuestra función en la vida? que desde el punto de vista neurobiologico se fundamenta en encontrar una respuesta a la pregunta eterna : ¿qué hay después de la muerte? ¿Para qué sirve el sufrimiento?
Y Damasio y al parecer tambien Spinoza se plantearon esta pregunta y llegaron cada uno por su lado a una conclusión definitiva, a la que por cierto tambien llegó Freud aunque viendolo desde el punto de vista pesimista (Freud pensaba que la religión era un premio de consolación a la inevitabilidad de la muerte). Damasio argumenta que el hombre primitivo se enfrentó bien pronto al impacto de la pérdida: morian amigos, seres queridos, sus mujeres, sus hijos, sus padres.....al parecer el cerebro tuvo que disponer de un modo bastante precoz de distintos mecanismos para superar el dolor y la aflicción secundarios a las perdidas (o a las heridas), estos mecanismos homeostaticos cuya función sería de nuevo devolver al organismo a su situación basal; son precisamente las guias que hacen al hombre sensible a la idea de Dios o de trascendencia. Tanto Spinoza como Damasio no creen en un Dios externo al hombre, con figura humana o bigote inglés, no, ellos identifican a Dios con la Naturaleza, en este sentido Dios no existe y es idiota buscarlo, amarlo o temerlo y dice: "el hombre solo debe temerse a si mismo" pero en cambio si está justificado buscar la naturaleza de Dios que está en todos y cada uno de nosotros que somos en cierto modo parte de esa naturaleza y tambien el resultado de esa forma de pensar que llamamos trascendente. En este sentido la espiritualidad o la trascendencia seria un rasgo protector de la personalidad, pero no en el sentido que le daba Freud sino asegurando que esos mecanismos homeostaticos que llevan al hombre a su estado basal después de un golpe de mala fortuna funcionan correctamente y hacen su papel de reparación, señalando además que los mecanismo de superación de dolor fisico y emocional son los mismos. Estos mecanismos asegurarían a aquellos que los poseen una vida longeva y plena y sobre todo operarian como un mecanismo de preservación de eso que llamamos eutimia y de la ataraxia. La eutimia además está regulada al alza, significa que nuestro cerebro no está regulado sólo para no sentir dolor, está regulado para sentir un cierto bienestar, un sosiego eufórico (al que Democrito imbuido por la idea de virtud griega llamó eutimia), está regulado para sentir de modo basal un cierto bienestar (es bueno recordar ahora que "virtus" significa en latin poder). La alegria sería pues el antidoto de la pena, el poder de vencer la pena (como todos sabemos) y la alegría tiene que ver con un modo de vida que en paleolitico supuso un cierto discurso de trascendencia (la invención de un Dios) reencontrado a partir de la empatía, es decir de la identificación con la pena del otro, el prójimo que nos redime con su dolor y que nos permite ayudarlo (ayudándonos a nostros mismos a ser mejores) con la posibilidad de sanarla o aliviarla a través de la cooperación, del consuelo y de la compasión.